miércoles, 13 de abril de 2011

APELACIÓN AL CÉSAR ANTE EL GOBERNADOR FESTO. Hch 25,1-12.

25               1 A los tres días de hacerse cargo del gobierno de la provincia, subió Festo de Cesarea a la ciudad de Jerusalén.
2 Los sumos sacerdotes y los judíos principales le presentaron querella contra Pablo y le insistían,
3 pidiéndole insidiosamente, como un favor, que lo trasladase a Jerusalén; pensaban tenderle una emboscada para eliminarlo en el camino.
                       4 Festo contestó que Pablo estaba preso en Cesarea y que él mismo iba a salir para allá muy pronto.
5 Y añadió:
                      - Por tanto, que bajen conmigo los que tengan autoridad entre vosotros y, si hay algo irregular en ese hombre, que presenten la acusación.
                       6 Festo pasó con ellos no más de ocho o diez días, bajó a Cesarea y al día siguiente tomó asiento en el tribunal, dando orden de que llevaran a Pablo.
7 Cuando compareció, lo rodearon los judíos que habían bajado de la ciudad de Jerusalén, aduciendo muchos y graves cargos que no podían probar,
8 mientras Pablo se defendía diciendo:
                       - No he faltado en nada contra la Ley judía ni contra el templo ni contra el César.
                       9 Pero Festo, deseoso de congraciarse con los judíos, intervino preguntando a Pablo:
                       - ¿Quieres subir a la ciudad de Jerusalén y que se juzgue allí tu asunto ante mí?
                       10 Pablo contestó:
                        - Me encuentro ante el tribunal del César, que es donde tengo que ser juzgado. No he hecho ningún daño a los judíos, como tú mismo sabes perfectamente.
11 Por tanto, si soy reo de algún delito que merezca la muerte, no rehúyo morir; pero si las acusaciones de éstos no tienen fundamento, nadie tiene derecho a cederme a ellos sin más. Apelo al César.
                        12 Festo entonces, después de consultar con sus consejeros, contestó:
                         - Has apelado al César, pues al César irás.

EXPLICACIÓN.

1 - 12.        Visita del nuevo gobernador a la capital (gr. Hierosólyma, por tratarse de un pagano) (1). Las autoridades judías, religiosas y civiles, mantienen vivo su odio a Pablo y planean de nuevo asesinarlo (2s). Festo no accede a su petición de juzgar a Pablo en Jerusalén y los invita a bajar a Cesarea (4s).

                  Nueva comparecencia de Pablo ante el tribunal de Cesarea (6). Se repiten los graves cargos contra él (cf. 21,28), pero no pueden probarlos (7). Al negarlos Pablo introduce por primera vez la mención del César (8, cf. 17,7).

                  Festo cambia de plan: está dispuesto a sacrificar a Pablo con tal de ganarse a los judíos (9). Pablo intuye la jugada y apela entonces al Emperador: su única salida es ponerse en manos de los paganos, personificados por éste; reconoce que es designio divino (gr. dei, cf. 19,21 y 27,24) que su conducta sea juzgada por los paganos y no por los judíos; de alguna manera rompe con su pueblo (10s).

                  Festo se ve obligado a acceder a la apelación formulada por Pablo (12). La apelación al César, que tantos problemas de índole histórica ha planteado, contiene por encima de todo un dato teológico: marca a progresiva toma de conciencia de Pablo de que su salvación de la hostilidad judía y la suerte de su misión, están en manos de los paganos, personificados por el César. Si Lc se hubiese propuesto simplemente narrar el proceso judicial de Pablo, no habría dejado de mencionar la sentencia del César.


                  La segunda comparecencia de Pablo ante el tribunal de Cesarea, presidido ahora por el gobernador romano Festo, corresponde a la segunda comparecencia de Jesús ante Pilato (Lc 23,13-25).

No hay comentarios:

Publicar un comentario